Tenía el alma negra
por Sonia Read Hoepelman el 26/04/12 at 12:06 am
Tenía el alma negra y la llevó a la tintorería para que le dieran un buen lavado en seco. Le pidió un estimado a la dependienta y se alarmó del precio. Le explicaron que su alma renegrida sería cien veces más difícil de limpiar que otros artículos de uso diario, como son edredones y sobrecamas. Ellos, los tintoreros, tenían tarifa especial para el lavado de almas y no lavaban más de un alma por mes porque el proceso era delicado y costoso, mucha gente no podía pagarlo.
Pidió tiempo para hacer sus cálculos. El precio por el lavado de su alma era muy elevado, y la tintorería no garantizaba la desaparición de todas las manchas. Había manchas tan recalcitrantes que se resistían a los mejores químicos del mercado.
Después de hacer las deliberaciones de lugar, salió de la tintorería sin decir palabra y se fue directo a la casa. No es que careciera del dinero suficiente para lavar su alma; al contrario, a fuerza de ser comedida había amasado una pequeña fortuna. Pero la plata no le había llegado fácil, y no era cuestión de tirarla como si fuera serpentina, sólo porque su alma necesitara remojo. Esto ameritaba pensarlo con calma. Había tiempo de sobra.
Tan pronto llegó a la casa, tomó asiento ante la computadora e hizo un Google sobre lavado de almas. Para su sorpresa y agrado comprobó que los mismos químicos usados en la tintorería estaban disponibles en las tiendas bajo distintas marcas, a precios razonables. Comparó productos, leyó los testimonios de las personas que habían lavado sus almas en seco por sí mismas y se decidió por una marca en particular. Apuntó las señas de la tienda y salió de nuevo a la calle.
Empezaba a llover cuando se montó en el autobús que la llevaría al centro. Por fortuna alcanzó un asiento de ventanilla donde dejó caer su cuerpo, y recostó la frente en el cristal opacado por el vapor que emanaba del asfalto. No habían pasado cinco minutos cuando, queriendo esquivar a un loco en contravía, el conductor del autobús hizo un viraje violento y chocó con un poste del tendido eléctrico. La gente salió en tropel, gritando. Salieron todos menos ella, que yacía muerta en su asiento de ventanilla con una tremenda herida en la cabeza.
Enseguida ascendió a los cielos. Lejos, muy lejos iban quedando ya el conductor nervioso, la gente que lloraba descompuesta, las chispas de fuego emitidas por el poste de luz chocado, los vidrios, la sangre, su bolso de mano y su paraguas.
Llegó ante la puerta grande de lo que ella supuso sería el paraíso, con su alma renegrida por toda vestimenta. Estaba segura de que la echarían, de que le darían con las puertas en las narices. Pero igual tocó tres veces. ¿Qué más podía hacer ya?
Tenía razón, no le abrieron. En cambio le avisaron por el intercomunicador que a media milla de distancia había un riachuelo de aguas diáfanas donde podría lavar su alma renegrida para hacerla presentable. Le recomendaron volver cuando su alma estuviera impoluta.
Se marchó bastante preocupada, pero encontró el riachuelo sin problema alguno. A sus orillas, ni corta ni perezosa empezó a lavar su alma a puño, sin químicos y sin jabón. Lavaba en cuclillas, y de vez en cuando aporreaba su alma contra una piedra, al modo de las lavanderas de provincia.
Si tan solo hubiera pagado por el lavado en seco, no estaría en esos bretes, quién sabe hasta cuándo, se recriminó con amargura. Si tan solo hubiera sido menos tacaña en vida…¡Si tan solo! Bien decían que la avaricia era uno de los siete pecados capitales.
Nació en un Santo Domingo provincial y tranquilo. Pasó los primeros
ocho años de su vida comiendo pan de gloria y jugando trúcamelo en el
Parque Independencia.
Muy bonita moraleja, Sonia…
con cada uno de tus escritos se aprende algo, utilizas las comparaciones y les da vida a cosas que nunca han respirado, pero que son tan nuestras que las pone a hablar cual ser humano cualquiera… sigue asi….. que vas bien!!!!
Rosy, mis escritos son el producto de mis estados de ánimo. Los habrá graciosos y no tan graciosos; tristes, cómicos, crueles, irónicos y -de vez en cuando-, románticos.
Sus escritos me gustan en general pues son refrescantes, y no me gusta mucho comentar escritos, pero, solo quiero recordar que este es solo un escrito literario, poético, no literal. Sobre el tema en lo literal solo antes de morir podemos lavar nuestras almas y es solo con la sangra de Cristo la cual está disponible para todos sin tener que pagar nada. Así que aprovechemos el especial mientyras dure.
Claro, Luis, eso va por descontado. Gracias por leerme.
para ser ficcion…muy bueno…Dios le bendiga
Y gracias a Dios que es ficción!
Gracias, Helen
QUE TRISTE, CUANTOS DE NOSOTROS TENEMOS EL ALMA TAN SUCIA Y LLENA DE MANCHAS QUE NO BASTARIAN TODOS LOS QUIMICOS Y “QUITA MANCHAS” DEL MUNDO PARA LIMPIARLA. Y LO PEOR DE TODO ES QUE DEJAMOS PARA ULTIMO LAVARLA, COMO SI TUVIERAMOS LA VIDA COMPRADA.
DEBEMOS COMENZAR A PREPARAR NUESTRO EQUIPAJE PARA EL VIAJE CON ANTELACION, PUES NO SABEMOS CUANDO SERA EL TIEMPO DE PARTIR; ESTO INCLUYE, POR SUPUESTO, LAVAR NUESTRA VESTIMENTA INTERNA.
EN UN MUNDO, DONDE TODO LO QUE SE ESCRIBE ES DESALENTADOR Y NEGATIVO, LEER ESTE TIPO DE ARTICULO ES MOTIVADOR. ESTE, ME ENCANTO Y, POR MI PARTE, COMENZARE A PREPARAR MI EQUIPAJE PARA EL VIAJE, DESDE YA. POR SUPUESTO, QUE, LO PRIMERO QUE HARE SERA LAVAR MI ALMA Y TRATARE DE NO USAR NINGUN QUIMICO NI “QUITAMANCHAS”; BUSCARE ESE RIO, DEL SE HABLA EN ESTA HISTORIA, PARA LAVAR TODAS MIS MANCHAS, PUES ES LA UNICA FORMA DE LIMPIARLAS.
NO QUIERO QUE, SI LA MUERTE LLEGA ANTES DE LO ESPERADO, YO ANDE TOCANDO DE PUERTA EN PUERTA, SIN SABER SIQUIERA SI ME VAN A CONTESTAR. QUIERO IR SEGURA DE ENCONTRAR EL CAMINO, A DONDE VAN LOS QUE LAVARON SUS MANCHAS ANTES DE EMPRENDER EL VIAJE.
CIENCIA O FICCION, ME ENCANTAN TUS ARTICULOS!
DIOS TE BENDIGA.
Qué palabras tan bellas, me siento muy agradecida y comparto la opinión.
A mi no se me ocurrió nunca que el alma se podía lavar…este cuento es delicioso!!!
Claro que sí. El agua es tan purificadora como el fuego. Te hago la aclaración para que no se te ocurra prenderle candela a la tuya sin necesidad.
Que tener el alma negra, que las almas se lavan…muchacha que imaginación prodigiosa tienes…sigue que he observado muchos seguidores enajenados con tus relatos, y dime la marca del producto o detergente que no llegó a comprar el personaje…
El personaje murió antes de que yo pudiera a enterarme de la marca