Defecto de fábrica
por Sonia Read el 06/04/12 at 11:17 am
La computadora que compró con tanta ilusión había empezado a darle quebraderos de cabeza. El sistema se volvió lento, los comandos desarrollaron iniciativa propia y el Internet Explorer se corrompió de un día para otro, negándose a ejecutar las funciones más sencillas.
Le recomendaron que contratara un técnico, o que enviara la Compaq al departmento de reparaciones de la tienda donde la adquirió. Pero como ella había venido al mundo con su propio defecto de fábrica, -acusado por su impaciencia y su mal genio-, lejos de traer al técnico o de irse a la tienda, sacó el martillo de la gaveta y lo demás ya es historia.
¿Virus? ¡Qué virus ni qué ocho cuartos! Esa no era excusa para dejar de hacer su trabajo. Ella también había tenido un virus en su momento. Y jaqueca. Y fiebre de heno.
Sobre el escritorio ahora vacío colocó las herramientas de su clase de diseño de prendas. Para combatir la soledad se compró un goldfish y le puso por nombre McAfee.
Nació en un Santo Domingo provincial y tranquilo. Pasó los primeros
ocho años de su vida comiendo pan de gloria y jugando trúcamelo en el
Parque Independencia.
…simplemente fabuloso…come me gustaría tener ese don!!!…
Ah, pero tú tienes muchos otros dones y habilidades que yo no poseería a menos que volviera a nacer.